GUERRA TOTAL ENTRE BYD Y LAS AUTOMOTRICES TRADICIONALES EN BRASIL

"Si los dinosaurios gritan es porque llegó el meteorito", dijo la marca china. Stellantis, VW, Toyota y GM amenazaron a Lula con cancelar inversiones.

Un nuevo capítulo de tensiones sacude al sector automotor brasileño, con el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en el centro de una disputa entre el gigante chino BYD y automotrices tradicionales agrupadas en la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea). El conflicto, que escaló en los últimos días hasta niveles insólitos, gira en torno a los incentivos fiscales solicitados por BYD para importar vehículos semi armados (CKD y SKD), en un pedido que las automotrices locales consideran como una "amenaza para la industria automotriz brasileña".

El enfrentamiento llegó al punto de que empresas como Stellantis, Volkswagen, Toyota y General Motors amenazaron con cancelar sus inversiones en Brasil si Lula no interviene para protegerlas. BYD echó más nafta al fuego anoche, al difundir una declaración oficial en tono de burla: "Si los dinosaurios gritan es porque llegó el meteorito".

El contexto

Foto: Motor1 Brasil

El 15 de julio, los presidentes de Stellantis, Volkswagen, Toyota y General Motors enviaron una carta a Lula expresando su preocupación por el posible otorgamiento de beneficios fiscales a BYD, que busca reducir el arancel de importación de kits CKD (vehículos completamente desmontados) y SKD (semidesmontados) del 20% al 5%. Según las automotrices, esta medida pondría en riesgo los 32 mil millones de dólares en inversiones previstas hasta 2030 y podría generar una pérdida de hasta 50.000 empleos formales.

“Fomentar la importación de kits desmontados no es una transición hacia la industrialización, sino un retroceso que consolidará un modelo de baja agregación de valor y dependencia tecnológica”, alertaron las cuatro empresas de Anfavea en ese documento. 

 

Recordemos que, en 2023, BYD compró la antigua planta de Ford en Camaçari (Bahía) y planea inaugurarla oficialmente en agosto con la presencia de Lula. Por eso, la firma china salió a defender su posición. En una nota titulada “¿Por qué BYD incomoda tanto?”, la compañía china acusó a las fabricantes tradicionales de practicar una “chantaje emocional” para proteger un modelo de negocio que, según ellos, mantuvo a los consumidores brasileños “pagando caro por tecnología vieja”.

BYD argumenta que la reducción temporal del arancel es razonable, ya que otras automotrices recurrieron a esta práctica en el pasado, y asegura que su fábrica en Bahía, en fase final de construcción, generará empleos y exportaciones a América Latina. 

Conflicto político

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La controversia no se limita a las empresas. Gobernadores de seis estados brasileños, junto con sindicatos como la CUT y la Força Sindical, se unieron a Anfavea para presionar al Gobierno de Lula contra la reducción de impuestos parea los CKD/SKD. Advierten que la medida podría "desestructurar la cadena automotriz nacional", afectando a proveedores locales y contradiciendo el discurso de reindustrialización de Lula. “Brasil tiene etanol y tierras raras para liderar la transición energética, pero facilitar importaciones chinas desperdiciará esa oportunidad”, señaló un ejecutivo del sector a Motor1 Brasil.

 

El Gobierno de Lula, a través de la Cámara de Comercio Exterior (Camex), evalúa una solución intermedia: anticipar el aumento del arancel al 35% para 2026, como pide Anfavea, pero establecer una cuota de importación con beneficios para BYD hasta julio de ese año. El vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin, que además es ministro de Desarrollo, Industria y Comercio, afirmó ayer que la prioridad es "incentivar la producción local, pero sin cerrar las puertas a la inversión extranjera"

Las cifras de BYD en Brasil

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El avance de BYD en Brasil, donde domina el 73% de las ventas de vehículos importados electrificados en 2025 (contando híbridos y eléctricos), refleja el auge global de las marcas chinas. Sin embargo, la presión de Anfavea y los sindicatos pone a Lula ante un dilema: equilibrar la modernización del sector automotriz con la protección de una industria que emplea a miles de personas y representa el 20% del PIB industrial brasileño. 

La agencia pública brasileña de noticias, Agência Brasil, publicó ayer un artículo titulado: "Fabricantes de automóviles intentan influir en el gobierno en la disputa por el mercado brasileño" y señaló que ninguna de las partes tiene razón. Sin embargo, el artículo dejó claro que el Gobierno de Lula, en lugar de tomar partido en la situación o cerrarle las puertas tanto a BYD como a los otros cuatro fabricantes extranjeros con mayor trayectoria en el país, intentará complacer a ambas partes.

Los fabricantes de automóviles tradicionales, reunidos en Anfavea, quieren adelantar el aumento de los aranceles sobre los coches eléctricos desmontados de 2028 a 2026, lo que afectaría a BYD. Sin embargo, el fabricante chino apoya una reducción temporal de impuestos, alegando la necesidad de tiempo para nacionalizar la producción.

Geralado Alckmin declaró a Agência Brasil que una propuesta que se está considerando es aumentar la cuota de exención de importaciones durante los primeros años como medida transitoria. El plan contemplaba 50.000 vehículos exentos durante el primer año, reduciéndose a 40.000 y 30.000 en los dos años siguientes, a la vez que adelantaba el aumento máximo de la tarifa al 35% para vehículos eléctricos e híbridos, previamente programado para julio de 2026.

La resolución de Camex

Foto: Motor1 Brasil

Ayer, Camex emitió un comunicado resolviendo las solicitudes de ambas partes. El pedido de BYD de reducir los impuestos de importación para los vehículos ensamblados en Brasil a partir de kits semiacabados importados (SKD) o con piezas importadas y ensamblados localmente (CKD) fue rechazado. Además, la tasa impositiva del 35% para vehículos híbridos o eléctricos ensamblados bajo el sistema CKD se adelantará un año y medio. El aumento del impuesto estaba previsto para entrar en vigor en julio de 2028, pero se adelantó para enero de 2027.

Esto representa una derrota para BYD, que contradice las demandas de los fabricantes de automóviles ya establecidos aquí y agrupados en torno a Anfavea, la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores. Sin embargo, la marca china no salió perdiendo, ya que Camex (autoridad de exportación) dictaminó que, a cambio, los vehículos ensamblados en Brasil con componentes importados, bajo el sistema SKD, estarán exentos del impuesto de importación durante seis meses, es decir, hasta principios de 2026, o hasta que se agote el monto total de hasta 463 millones de dólares

En un comunicado, el Ministerio de Industria y Comercio (MDIC) afirmó que “con el adelanto del cronograma, Camex busca alinear la política tarifaria con las inversiones previstas para los próximos años en el sector automotriz del país, acercando nuevas tecnologías a los consumidores y fortaleciendo cada vez más la cadena productiva nacional”.

Fue un fallo salomónico. Pero esta semana quedó en claro que, la guerra entre BYD y las automotrices tradicionales, recién comienza en Brasil.

Th.M.

BYD / Lula Da Silva

2025-07-31T11:32:30Z