El mercado de compra y venta de autos y motos sufrió un cambio brutal en los últimos años. Ya casi nadie recuerda a los Clarín Clasificados, que controló durante más de medio siglo la oferta y demanda de vehículos en la Argentina. Algunos tal vez se acuerden de los primeros sitios webs que intentaron reemplazarlo, como DeRemate, DeMotores y DeAutos. Todos ellos sucumbieron ante el poderío de Mercado Libre, que hoy domina con autoridad el grueso del volumen de los vehículos que se comercializan en la Argentina. Para los amantes de las emociones fuertes y marginales sólo sobreviven reductos bizarros, como Facebook Marketplace.
Por eso, en medio de un ecosistema con un claro jugador dominante, ¿a quién se le ocurriría lanzar una nueva plataforma para comprar y vender motos y autos en Argentina? Más osado aún: ¿cómo es posible que planeen expandirse al resto de Latinoamérica, donde las task forces de Marcos Galperín también controlan el territorio comercial.
Ese es el desafío y la propuesta de Motordil, una nueva plataforma digital para la compra y venta de vehículos en la Argentina. El sitio se puso online en abril pasado y, con rapidez, ganó el apoyo de las principales agencias de la Argentina. ¿Dónde está el truco?
Nicolás Schenquerman (CEO y Co-Fundador), Erik Rosemberg (CTO y Co-Fundador) y Violeta Aguirre González (CPO) aseguran que el secreto está en la pasión: "Nos apasionan los autos, la tecnología y la posibilidad de transformar industrias con soluciones innovadoras. Después de años de experiencia comprando, vendiendo y analizando a los distintos jugadores del sector, detectamos una oportunidad clara: Latinoamérica necesitaba un marketplace moderno, eficiente y diseñado para todos los actores del ecosistema automotor".
Motordil nació con la idea de redefinir y simplificar el mercado automotor argentino (y con planes de expansión a América Latina). La clave que diferencia a Motordil de otras empresas es que brinda a las agencias su propio espacio digital, además de reunir a todos los servicios del mundo automotor para facilitar las publicaciones y operaciones: embellecimiento vehicular (detailing), contratación seguros, transporte vehicular, gestorías, alquiler de autos, inspecciones pre compra y hasta fotografía profesional (las imágenes de esta nota son obra de @LionMartini, uno de los artistas del staff de Motordil).
Motor1 entrevistó a Nicolás Schenquerman, CEO de Motordil, para saber más sobre esta propuesta. El diálogo completo se puede leer acá abajo.
-¿Cuál es el primer recuerdo que tenés de tu obsesión por los autos?
-Tenía apenas tres años cuando un amigo de mi papá llegó a casa con una revista de autos. En la tapa estaba la famosa imagen del prototipo del McLaren F1 en el puerto de Mónaco. Mientras ellos cenaban en el living, me llevé la revista abajo de la mesa del comedor diario y recorté todas las fotos del McLaren F1. Me las guardé como un tesoro. Obviamente, me gané un buen reto. Pero, desde ese momento, nació una obsesión compulsiva: empecé a comprar revistas, recortaba las imágenes de los autos que me gustaban y las guardarba en un folio que llevaba a todas partes, como si fuera parte de mi kit de supervivencia. Desde entonces, esta pasión no solo no disminuyó, sino que creció año tras año. Hoy es parte esencial de quién soy y también el motor detrás de todo lo que hago.
-¿Siempre quisiste dedicarte a la venta de autos o tu obsesión atravesó otras facetas?
-La obsesión por los autos se manifiesta en muchas formas y, en mi caso, me atravesó por distintas facetas, muchas de ellas en simultáneo. A partir de los 20 años comencé a viajar mucho con amigos -coleccionistas y apasionados- a eventos de autos alrededor del mundo. Esas experiencias me permitieron conocer no solo los mejores autos y las mejores colecciones del mundo, sino también los eventos más importantes: concursos de elegancia, carreras, circuitos, subastas y “dealers” de renombre global. Sin buscarlo, empezó a surgir algo de manera espontánea e inesperada. Varios amigos coleccionistas comenzaron a pedirme ayuda para buscar y comprar autos en el exterior. Así fue cómo crucé una frontera que nunca había imaginado: pasar a comprar algunos de los autos más deseados del mundo, en mercados tan diversos como Estados Unidos, Europa o Japón. Ese camino me llevó a interiorizarme profundamente en el mundo de los dealers y a entender cómo funciona el negocio de la compraventa de autos en los distintos países. Por eso, la respuesta es no: no siempre quise dedicarme a la compraventa. Surgió de manera orgánica, como una vertical más dentro de un universo automotor que disfruto en todas sus formas: manejar, estudiar, viajar, observar, conversar. Con el tiempo, esa experiencia me llevó a desarrollar una nueva obsesión: el mercado automotor en sí mismo. No solo el argentino, sino también el internacional. Estudiar tendencias, analizar subas y bajas de modelos o segmentos, entender cómo ciertos eventos o políticas impactan en los comportamientos de compra… Ese análisis se convirtió en parte fundamental de mí día a día en los últimos 15 años y me llevó a especializarme en distintos nichos y geografías del mundo automotor.
-¿Cómo surgió la idea de Motordil y cuáles fueron las etapas de desarrollo hasta el lanzamiento?
-Después de más de 12 años comprando autos en todo el mundo y estudiando a fondo los mercados, herramientas, marketplaces y actores del sector, empecé a notar las enormes diferencias entre la industria automotriz en los países desarrollados y lo que ocurría en Argentina. Esas diferencias no solo son burocráticas, sino también estructurales y de profesionalización. Hablando con amigos que se dedican a la compraventa en Argentina y otros países de Latinoamérica, terminé de confirmar algo que venía sintiendo hacía tiempo: el sector necesita modernizarse de manera urgente. En los últimos 15 años el mundo del comercio online se volvió cada vez más específico y enfocado. Si antes todo pasaba por eBay, hoy cada rubro tiene su plataforma: relojes en Chrono24, zapatillas en StockX, propiedades en Zonaprop o Zillow y autos en marketplaces especializados como AutoScout24, CarGurus, AutoTrader, Cars.com, ClassicDriver, TrueCar, Carvana, entre otros. En Latinoamérica, Mercado Libre es -sin dudas- la empresa más grande e influyente del ecosistema digital. Tiene una posición de liderazgo indiscutida en la mayoría de las verticales del comercio electrónico. Sin embargo, en el caso de rubros como autos e inmuebles, quedó demostrado a nivel global que funcionan mejor cuando cuentan con canales especializados. La compraventa de vehículos, en particular, no es una transacción más. Es un proceso complejo. Involucra a múltiples actores, procesos y servicios que requieren un entorno digital pensado específicamente para esa experiencia. Agencias, particulares, seguros, financiación, gestores, servicios complementarios... Todo eso necesita una plataforma dedicada, donde cada detalle esté optimizado para potenciar a esa industria. Así nació Motordil. Hace justo un año, hablando con un amigo que hoy es mi socio, decidimos dejar de lado lo que estábamos haciendo para enfocarnos 100% en crear el primer marketplace con foco total en autos y motos de Argentina y la región. El primer paso fue bocetar la visión de lo que queríamos construir. Después, contratamos una agencia para ayudarnos a bajar esas ideas a algo concreto. Armamos un equipo, trabajamos durante nueve meses de forma intensa y en abril de este año hicimos el lanzamiento. La recepción fue sorprendente, incluso por encima de nuestras expectativas. En apenas tres meses, la plataforma tuvo una aceptación muy fuerte tanto del lado de las agencias como del público general. Es solo el comienzo de algo que creemos que tiene un potencial enorme para transformar la manera en que se compra y vende un vehículo en la región.
-Como bien decís, hoy el mercado de compra y venta online de autos está monopolizado por Mercado Libre. Marcos Galperín incluso eliminó a la competencia tradicional, como Clasificados Clarin y otras webs, como DeAutos y DeMotores. ¿No es utópico querer competirle con Motordil?
-La respuesta es simple: Motordil no nació para competir con Mercado Libre. Sabemos que esa es la mejor empresa de Latinoamérica y Galperín es -para mí- uno de los emprendedores más admirables del mundo. Pero MELI es un marketplace generalista, con más de 60 verticales activas. Es el shopping online donde todo sucede, pero no está pensado con foco específico en ninguna de esas categorías. Motordil, en cambio, nace con una misión clara: ser el marketplace especializado en autos y motos que el mercado regional necesita. Así como en el rubro inmobiliario surgieron plataformas como Zonaprop o Zillow para responder a necesidades específicas, creemos que el universo automotor también exige una solución dedicada. Y esa necesidad no es solo una percepción personal: la confirmamos tras hablar con decenas de actores del sector y realizamos estudios de mercado que lo validan. Cuando nacieron plataformas como AutoTrader, CarGurus, Carvana o AutoScout24, su competencia no era eBay. Eran otros marketplaces enfocados en la misma vertical. Lo mismo sucede acá: Mercado Libre no es nuestra competencia directa, sino parte del ecosistema. Motordil viene a ocupar un espacio vacante, con una propuesta especializada y enfocada, profunda y adaptable a las necesidades del sector. El mundo cambió mucho en los últimos años. Y esta industria, especialmente en Latinoamérica, está atravesada por factores macroeconómicos que exigen agilidad, foco y flexibilidad. Motordil nace en ese contexto: para ofrecer una solución world-class, ágil, robusta y orientada 100% al mundo automotor.
-¿Cómo se diferencia Motordil de otros sitios, cuáles son las ventajas para los usuarios y las agencias que venden?
-Un día, hablando con mi socio Erik, le dije: “Es hora de hacer lo que nadie más está haciendo”. Cuando empecé a comprar autos afuera, hace más de una década, el mercado estaba dividido: 50% lo vendían particulares y 50% lo ofrecían los dealers. Hoy, en casi todo el mundo, más del 90% de las operaciones se realizan a través de dealers. ¿Por qué? Porque el usuario ya no quiere lidiar con los desafíos que implica vender o comprar un auto entre particulares: falta de transparencia, riesgos, tiempos, documentación, arreglar ese rayón que tiene en una puerta y no se quiere ocupar, etcétera. A la hora de buscar un auto en el exterior, yo mismo evitaba comprarle a un particular. Y, dentro del universo de dealers, descartaba aquellos que no tuvieran página web. ¿La razón? La presencia digital es sinónimo de confianza. Si un dealer no tiene sitio propio, no sabés quién está del otro lado, no podés ver su historial ni su reputación. Eso nos llevó a detectar un problema claro en Argentina: más del 99% de las agencias de autos usados no tienen página propia. Muchas veces, ni los propios dueños veían eso como un problema, porque nunca tuvieron la opción. Pero ahí había una oportunidad enorme: darles visibilidad, identidad y herramientas. En Motordil cada agencia cuenta con su propia landing page (su propia página) dentro de la plataforma. No solo publican su stock, sino que también pueden mostrar su historia, sus datos de contacto, redes sociales, autos vendidos, próximos ingresos y mucho más. En definitiva: les damos una vidriera profesional, moderna y escalable. La respuesta fue inmediata. Antes del lanzamiento, proyectábamos cerrar el primer año con 70 agencias. Hoy, a menos de cuatro meses del lanzamiento, ya superamos las 100 agencias activas y otras nuevas se suman cada semana. Desde referentes como Sergio Trepat o Autopremium, pasando por líderes en usados como AW Motors, Hascar, Speedmotors o Autos Al Río, expertos en clásicos como Tomás Bord o El Hub Garage, hasta emprendedores que están empezando y encuentran en Motordil una herramienta que los pone al mismo nivel que los grandes del rubro. Y, para el público general, también hay beneficios concretos. Los usuarios pueden publicar sus vehículos de forma 100% gratuita y acceder a una gama creciente de servicios complementarios: fotógrafos profesionales para su auto, detailers, contratación de seguros (trabajamos con nueve aseguradoras), alquileres de autos en el exterior y más soluciones que iremos integrando de forma progresiva. En resumen, Motordil no es solo un marketplace, es un hub donde convergen todas las necesidades del mundo automotor en un mismo lugar.
-Muchas de las agencias que venden en Motordil se caracterizan por ofrecer autos exóticos o de colección, ¿ese es el perfil de la propuesta o también apuntan a modelos de uso masivo?
-El objetivo de Motordil es claro: ser el marketplace de autos y motos más grande de Argentina. Y, luego, de la región. Y eso solo se logra si incluimos a todo el mercado, no solo al nicho de vehículos clásicos o exóticos. Hoy, si entrás a la plataforma, vas a encontrar desde un Falcon de dos millones de pesos, hasta una Ferrari o Lamborghini cercanos al millón de dólares. Esa diversidad no es casualidad: buscamos que cualquier persona que quiera comprar o vender un vehículo (sea cual sea su segmento) pueda hacerlo en un entorno confiable, moderno y especializado. Es cierto que muchos referentes del mundo de los autos exclusivos o de colección eligen Motordil como su vidriera, y eso genera un diferencial aspiracional y de posicionamiento. Pero, en volumen, representan una fracción muy pequeña del total de publicaciones. Lo que más abunda -y lo que más se mueve- son los autos que el mercado transacciona a diario. En definitiva, Motordil es una plataforma para todos. Para quien busca un primer auto, para quien quiere cambiar su SUV, para el fanático de los deportivos, o para el coleccionista de clásicos. Ese equilibrio es clave para consolidar una comunidad diversa, activa y representativa del verdadero universo automotor.
-Además de Motordil, tenés una cuenta de Twitter muy activa y bastante polémica sobre tu punto de vista acerca de cómo disfrutar los autos en la Argentina (@NicoSchenquer). ¿Cuál es tu perfil como comprador de autos?
-Twitter es un espacio picante y vertiginoso, y eso lo vuelve fascinante. Me abrí la cuenta hace unos meses por recomendación de un amigo y, sin buscarlo, me terminé enganchando más de lo que esperaba. Lo uso para compartir ideas, gustos, datos de mercado, y también para debatir con humor -y a veces con fricción- sobre cómo disfrutamos los autos en Argentina. En lo personal, me gusta probar de todo. Tengo una clara inclinación por los autos clásicos, desde los años 50 hasta los 2000, y es en lo que me especialicé durante los últimos 15 años. Mi filosofía es simple: pruebo, experimento, me dejo sorprender. Si un auto me enamora, me lo quedo. Si no, lo cambio hasta encontrar algo que realmente me fascine. Hoy tengo desde un Alfa Romeo de los 60s (que me apasiona), hasta BMW de los 80s, una pickup C10 con el tren motriz de una BMW X3 (motor, caja, diferencial, todo) y algunos modelos más modernos y potentes. Es una ensalada, sí: pero es una ensalada muy divertida.
-¿Cuál es tu filosofía acerca del auto ideal para el uso diario, el famoso "daily drive"?
-Con respecto a los autos de uso diario, defiendo mucho la idea de que un auto bien construido, aunque tenga algunos años, puede ser mejor que uno más moderno (con mucha pantalla, pero poca sustancia). A veces se subestima lo que se puede conseguir en términos de seguridad, performance y calidad por el mismo -o incluso menor- presupuesto que se destina a un 0km básico. Me pasó muchas veces de sugerirle a amigos cambiar una SUV moderna, como una Taos 2022, por una Volvo XC60 T6 2019. Pusieron muy poca diferencia de plata, ganaron muchísimo en seguridad y calidad, y hasta hoy me lo agradecen. No es un tema de lujo. Es un tema de criterio, de entender qué ofrece cada auto más allá del año. Esa es la filosofía que me guía como comprador y que intento compartir en mis redes, siempre con honestidad y con el deseo de que más gente se anime a disfrutar los autos de verdad.
-¿Y cómo te definirías como vendedor de autos?
-No me considero un vendedor tradicional. Para mí, cada compra o venta es más un servicio de consultoría que una simple transacción. Analizo a fondo el modelo, la versión, la relevancia histórica y realizamos una doble verificación del vehículo antes de tomar cualquier decisión, ya sea para comprar o vender. Se terminó la época donde al "agenciero vivo” le iba mejor que al honesto. En un mundo tan conectado, lo que prevalece es la honestidad, la transparencia y la confianza. Facilitar que el comprador acceda al vehículo que desea, con la mayor claridad y facilidad posible, es lo que distingue a un buen vendedor. En la era digital, las acciones honestas y deshonestas se viralizan rápidamente. Por eso, el éxito hoy está en quién trabaja con integridad y profesionalismo. El agenciero exitoso es el que no oculta nada y se maneja con transparencia. El agenciero exitoso hoy es el honesto, que labura con integridad y que no esconde nada. Hay muchos vendedores así, más de los que comúnmente se cree, y su éxito está comprobado en resultados y reputación.
-¿En Motordil venden autos por planes de ahorro? Porque ese es un punto clave para saber si Motor1 lo recomienda o no.
-No, en Motordil no ofrecemos ni recomendamos vehículos mediante planes de ahorro. Y, personalmente, tampoco los recomiendo. Considero que los planes de ahorro pueden resultar poco beneficiosos para el comprador, debido a las condiciones financieras que suelen presentar, que en muchos casos son desventajosas y poco claras. En cambio, creemos que existen diversas alternativas de financiamiento más flexibles y transparentes, que permiten acceder al vehículo deseado de manera más segura y conveniente.
-¿Cuál es la proyección de crecimiento y expansión que tiene Motordil y cuáles son los objetivos que se pusieron a corto y mediano plazo?
-Motordil nació con la visión clara de convertirse en el marketplace de autos y motos más grande de Argentina y, posteriormente, de toda la región. A corto y mediano plazo, nuestro objetivo es consolidarnos como un referente indiscutido en el mercado argentino, para luego expandirnos hacia otros países de Latinoamérica, donde ya hemos recibido numerosas consultas de agencias interesadas, como Chile, Colombia, México, Uruguay, Ecuador y Perú.
Entrevista de C.C.
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En el Twitter de @NicoSchenquer